Voy a terapia, pero el resto no cambia ¿es útil?

Esta pregunta o variantes de la misma suele ser muy habitual en consulta y en parte tiene mucha razón. Detrás de esta demanda, hay una pregunta escondida, de esto saben mucho el psicoanálisis lacaniano.

La primera pregunta que hay que hacernos es la siguiente, ¿para qué acudimos a terapia? La respuesta lógica, en principio, sería que es para mejorar nosotros y nosotras, pero entonces ¿por qué le metemos a la otra persona? Es inevitable responder que se debe a que es una Otra persona quién nos hace daño, por lo que el verdadero deseo es que el psicólogo sea capaz de cambiar a la persona o grupo de personas que tanto mal nos hacen.

Esto sabemos que es imposible, ¿pero entonces para qué vamos a terapia? La verdad es un poco más complicada, mi forma de entenderla, es para saber algo que no sabemos que sabemos, una definición clásica del inconsciente del psicoanálisis. Cuando somos capaces de encontrarnos con esa sabiduría oculta, somos capaces de actuar de otra manera cuando nos encontramos en la misma situación, utilizamos de manera distinta los maravillosos y también odiados mecanismos de defensa, si te interesa profundizar un poco más en el tema te invito a descargar este documento.

Todo esto se traduce en que vamos a poder crecer como personas, en palabras de Fritz Perls conseguir hacer un vacío fértil, libro icónico de la Terapia Gestalt escrito por el famoso Francisco Peñarrubia.

Finalmente, ¿en qué se traduce todo esto? Qué vayamos a cualquier tipo de terapia tendría que ser pensando en que todos los cambios que vayamos a experimentar no hará que nuestro entorno nos deje de dañar, sino que sabremos hacer algo distinto con lo que nos sucede. Sin embargo, cuando uno cambia, también el sistema como nos demuestra la terapia familiar.

Como siempre os dejo algunos libros que os puedan interesar:

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