¿Conversar online es igual que en persona?

Hoy en día pensar en una conversación online es totalmente habitual, ya sea por mediante nuestro teléfono móvil o cualquier otro tipo de dispositivo con conexión a internet.

A causa de la pandemia el número de aplicaciones para poder ver a otra persona se ha multiplicado y su uso igual. Es más, hay empresas que todavía apuestan por el teletrabajo o por lo menos por aumentar el número de videoconferencias. Sin embargo, creo que es importante que nos podamos parar a pensar a ver si esta práctica tan presente en nuestra vida tiene tantos beneficios como nos dicen.

A pesar de que escribo en un blog, sigo pensando que Carl Sagan tenía mucho razón al decir «Vivimos en una sociedad extremadamente dependiente de la ciencia y la tecnología, en que casi nadie tiene unas mínimas nociones sobre ciencia y tecnología.» Esta lapidaria, pero cierta, frase la mencionó el importantísimo divulgador científico en 1996 en su última entrevista. Si te interesa conocer más sobre esta entrevista, aquí puedes ver el vídeo:

¿Qué perdemos vía tecnología?

Por mucho que nos hayamos acostumbrado a los entornos online y pasemos mucho tiempo usando videollamadas, tenemos que recordar que la comunicación no es similar. No nos podemos oler, aspecto fundamental como ya nos demostró  Lucy Vicent en su maravilloso libro Neurobiología del amor; Los secretos del enamoramiento y la bioquímica del deseo

A su vez, perdemos la opción de tocarnos. Puede parecer una tontería, pero si te fijas en cualquier libro serio sobre la comunicación no verbal se le da una gran importancia a la capacidad de poder sentir a la otra persona. No sólo el mero hecho de palpar la piel de la otra persona ayuda, sino que datos como temperatura, rugosidad, sequedad, etc.; de la piel facilita o entorpece la comunicación. La tecnología podrá avanzar mucho, pero lo online nunca llegará al nivel de la realidad.

Es evidente que la escucha y la visión no es la misma. Podemos ver parte del torso de la persona, pero nunca podremos verle tan bien  como cara a cara y lo mismo sucede cuando oímos. Por muy buenos micrófonos que se tengan o altavoces, siempre se corre el riesgo de que el internet falle, el ordenador no quiera trabajar, etc.

Ventajas indudables de la conversación online…

Está claro que la comunicación online ha revolucionado nuestra forma de relacionarnos. Está claro que cada vez más personas deciden viajar por el mundo, por lo que poder hablar o escuchar a una persona que está en Estambul desde Madagascar es una maravilla y un lujo. Es verdad que con los horarios tan caóticos que llevamos, es muy fácil que nunca encontremos tiempo para juntarnos y la opción de la plataforma cibernética ayuda mucho.

Desde reuniones de trabajo, hasta relaciones amorosas se dan gracias a la tecnología y la capacidad de nuestras sociedades para conectarnos vía internet con otra persona esté en dónde esté, o eso creemos. Aunque como todo, también existe una parte oscura del asunto y no hay más que ver algunas noticias.

Lo que se nos olvida de esta práctica…

Tanta pantalla nos hace mal. Esto es un hecho. No hay que hacer grandes reflexiones ni leer grandes compendios, solamente hazte esta pregunta. ¿Te cuesta más leer un texto en un folio o ver 4 minutos de vídeo? Me da igual que sea en una pantalla el folio o no. Seguramente tu respuesta será que te es más fácil la parte audiovisual.

Es un hecho, que nos cuesta cada vez más poder leer y comprender un texto, bien esté presentado en formato de papel o vía online, como ebook o proyectado en una pantalla. Las conversaciones orales nos cuestan cada vez más, solo hay que ir en el metro y ver cuantas personas conocidas van charlando tranquilamente entre ellas o cada cual mirando su pantalla.

Es verdad que hay algunos raros que seguimos leyendo, pero si eres una persona extraña de esas, seguro que habrás notado que hay épocas que te tira más ver un vídeo que leer. Es verdad que el leer exige más concentración, pero si fuese el único factor, las personas mayores que no han vivido apenas con las pantallas, no tendrían problemas en estar horas viendo la pantalla.

Es más, cada vez se usan menos palabras y más emoticonos, una vez más imágenes. Si te paras a escuchar conversaciones de personas jóvenes el número de palabras se reduce a una velocidad alarmante. El uso de las palabras nos permite poder explorar nuestro mundo racional y emocional. Ya nos lo dijo Freud: «La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas». Estas palabras datan del siglo pasado y hoy en día siguen siendo tan vigentes como cuando él las enunció.

No quiero decir que todo lo online sea malo, yo de hecho algunas veces tengo sesiones terapéuticas a través del ordenador. Sin embargo, creo que es importante recalcar y recordar la importancia de la expresión oral. Las palabras nos sanan. Quizás te suene a cliché, pero es una verdad como una catedral, sino echa un vistazo a las obras que hemos comentado de José María Álvarez o Massimo Recalcati. En todas ellas verás que la palabra es crucial para la salud mental.

Una vez más, te dejo en negrita y en grande la frase del padre del psicoanálisis, que creo que lo resume perfectamente mi sentir y pensar.

La ciencia moderna aún no ha producido un medicamento tranquilizador tan eficaz como lo son unas pocas palabras bondadosas

 

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