¿Para pedir cita tengo que estar al 100% mal?

cita

He escrito hace tiempo sobre los distintos modelos psicológicos que hay actualmente así como las ideas clave que hay que conocer para escoger correctamente a la persona a la que te acompañe. Sin embargo, hoy vamos a ver cuándo puede ser buena idea solicitar cita con un profesional.

Situaciones más habituales

Evidentemente  cada persona es un mundo y las razones por las cuáles puede acudir una persona a terapia son muy diversas y particulares, pero a continuación mostraré los tipos de citas más habituales que me encuentro en mi día a día en la consulta.

Tipos de cita

Tristeza

Una razón muy habitual suele ser la sensación de tristeza. No siempre por qué tiene que ser una depresión, sino una sensación de vacío o de encontrarse sin mucha energía durante tiempo.

Hay personas que estiran esta situación hasta situaciones insospechadas, como por ejemplo acabar llorando todos los días o ante cualquier situación un tanto estresante. Mi recomendación es que si ves que tienes un sentimiento de tristeza o de malestar que se sucede más de una semana o no se le puede atribuir una causa concreta, quizás sea buena idea pensar en acudir a dónde un psicólogo.

Enfado

Esta demanda no suele ser tan explícita o tan público, parece que una persona solo puede asistir a una cita psicológica por estar triste. También existen los momentos en los que nos puede invadir una gran ira o enfado.

Es posible que siempre hayas sido una persona que se enfada con rapidez o que incluso sueles estar airada, pero si ves que en tu ambiente te están diciendo que estás más borde de lo habitual o más irascible de lo que se esperaría de una situación, quizás es hora de preocuparte un poco.

Tanto para situaciones en las que una persona se encuentra triste o enfadada, quizás el origen no está tan claro. Puede ser el efecto de un trauma sucedido en la infancia o por alguna situación que quizás se ha quedado inconclusa y te esfuerzas en intentar cerrarla

En definitiva, no intentes buscar un argumento o una solución rápida que consiga tapar los síntomas que estés sintiendo. Los síntomas siempre hay que atenderlos, sino quizás puedan encontrar vías novedosas vías de aparición.

Ansiedad

La razón magna para solicitar cita en una consulta de psicología suele ser la siguiente «Siento ansiedad» o «Comienzo a rascarme sin poder parar«. Quizás sea esta tu situación. Si no tienes claro si es tu caso, te invito a que medites sobre el título de esta obra: La ansiedad que no cesa.

No esperes a que esa sensación se agrave o intentar taparla con medicamentos o conductas que no te terminen convencer, como comenzar a comer, beber, fumar sin medida. No te pretendo asustar, pero sí recordar que cuanto más estires la situación quizás te resulte más difícil poder seguir avanzando.

Razones varias

Este apartado lo dejo en honor de todas las personas que se atreven a solicitar cita con el pretexto de querer conocerse a una misma por ejemplo. Éstas suelen ser personas muy valientes, ya que nunca es un camino sencillo reconocer al ser que nos habita, la sombra de la que tanto hablaba Jung en sus textos.

La causa más interesante que he tenido en mi sofá fue una persona que me dijo: «Paul, necesito aprender a ser feliz. Sé que lo soy, pero no sé qué debo hacer ahora». Sin duda, un reto interesantísimo y que deja claro que sobre la felicidad hay ríos de tinta escritos, pero pocas certezas. Un claro ejemplo sería Felicidad tóxica, sin duda una gran e importantísima obra.

Círculo y centro, el grupo en la Gestalt

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Francisco Peñarrubia en este libro , Círculo y Centro, nos trae toda la información en relación a la terapia grupal. El libro recorre todo el recorrido histórico de los grupos, desde su primer teórico, Kurt Lewin, hasta autores psicoanalíticos, gestaltistas y eclépticos.

No sólo es el desarrollo de los grupos, sino aportaciones teóricas de autores tan famosos como Yalom, Rogers o Bion. Evidentemente, este discípulo de Claudio Naranjo también cita a Fritz Perls, como puedes leer en este libro. Con todo esto quiero decir, que si tienes perjuicios contra el humanismo este libro no te defraudará.

Aspectos positivos…

Ya he comentado en la entrada que el libro es muy completo, ya que combina las fases por las que pasó la visión grupal y las diferencias teóricas existentes entre las distintas perspectivas. A la hora de ir leyendo tendrás una idea más concreta de cómo ha evolucionado la terapia grupal y a su vez las diferencias metodológicas.

En caso de que te estés iniciando en el mundo de los grupos creo que esta obra te resultará muy útil. Vas a encontrar todos los datos que te pueden resultar de utilidad, como por ejemplo el número de participantes, cómo poder conformar los grupos, etc. Insisto en que el modelo teórico que tengas no va a ser un freno, porque la mayor parte del libro sigue una metodología muy inteligente, basarse en investigaciones de prestigio.

En otros momentos he comentado que los autores no suelen desgranar demasiado las fases por las que pasa un grupo. En este caso, la verdad es que es al contrario. Gracias a la maestría del autor vas a poder hacerte una idea muy clara sobre cómo evolucionan los grupos. No sólo te servirá para anticiparte al comportamiento global, sino que serás capaz de escuchar desde otra posición las quejas, demandas y comentarios.

Aspectos negativos…

El libro es un poco complicado de leer, ya que es muy teórico, podríamos decir que es la antítesis de Clown Esencial. Tantos datos al final hace que te puedas perder en ese mare magnum, que si historia por aquí, que si teoría por allá.

Al igual que Albert Rams en su libro, Francisco Peñarrubia también habla del psicoanálisis sin ser él un profesional del mismo, lo que muchas veces hace que sus explicaciones sean farragosas y complicadas de entender. No pongo en duda de su conocimiento de las mismas, pero su forma de presentarlas al lector no es muy óptima.

Por último, el libro se divide en dos partes, pero es que podrían ser dos libros independientes. Por una parte uno sobre el desarrollo sociohistórico de los grupos y por otro toda la teoría que lo respalda. Me parece negativo, ya que no hay mucha concordancia entre una sección y la siguiente, como si de un gran salto se tratara.

Valoración final…

Si tienes interés en conocer algo más sobre la terapia grupal, que no terapia sistémica, yo creo que este libro te irá como anillo al dedo. Decíamos que si solamente leías Grupos de encuentro te ibas a quedar un poco cojo, pero complementado con este irás viento en popa a toda vela.

Como decía antes, prepárate para una travesía por un desierto con pequeños oasis de agua, si no te gustan los libros teóricos mejor ni lo intentes. Tiene muchísimos conocimientos y el autor demuestra un amplio conocimiento de la temática, pero la prosa en algunos momentos le falla un poco.

No tengo nada más que añadir, salvo que yo lo leí para mi formación en Gestalt y la verdad es que me parece muy útil, aunque tenga sus flecos.

Si te interesa adquirirlo puedes hacerlo desde aquí.

El Hombre de las ratas, el obsesivo 1.0

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Este libro posiblemente lo conozcáis mejor por el pseudónimo de «El hombre de las ratas». Este libro es un clásico de Sigmund Freud y evidentemente del psicoanálisis, al igual que de la historia de la psicología. Lo primero que hay que tener en cuenta que es un libro escrito en 1909 en base a un caso clínico, por lo que la prosa es muy distinta a la actual. En cualquier caso, es una obra que os animo a que la tengáis en vuestra biblioteca. 

Aspectos positivos…

El libro explica muy bien el trabajo del primer Freud, hay que sacar todo lo que hay en el inconsciente y ahí se da la cura, parecida a la visión que plantean en Ingenuos. En el libro se explica cómo va Freud desgranando el relato del paciente amante de las ratas a la vez que explica por qué hace qué. Es una muy buena opción para entender cómo funciona la estructura obsesiva.

Además de lo anterior, también explica teoría psicoanalítica. Es muy interesante poder leer al propio autor explicar los conceptos, porque él mismo admite que hay limitaciones y errores que comete. En la parte de las pulsiones se ve claro que la crítica de John Bowlby en su libro, compartida por Lacan, son muy acertadas.

La forma de escribir de Freud, es como si fuese el de una serie de misterio en la que hay que buscar al «culpable», aspecto que comparte Yalom, aquí. Esta forma de escribir permite entender cómo va sacando la conclusiones. A su vez, que es lo más importante de cualquier metodología, cómo construye más hipótesis. Al igual que dice Boris Cyrulnik, una explicación que no permite seguir investigando no suele ser una buena explicación.

Aspectos negativos…

Lo adelantaba al principio, la forma de escribir de Freud es un poco farragosa y complicada de entender algunas veces, parecida al del libro psicodrama. Al igual que en el libro de Anna Freud, también utilizan latinismos o vocabulario propio de Latinoamérica, lo cual dificulta un poco la lectura.

Ahora hago un 2×1. Su teoría pulsional está basada en la física de su época, la cuál se demostró que era incorrecta. Todo esto viene a que  cuando explica como los impulsos pulsionales trabajan en la estructura obsesiva, resulta complicado de leer, recordemos que él lo trata como algo de la física, que hay que coger con pinzas.

La traducción del alemán al castellano en algunos casos está mal hecha. Esto se observa en aquellos  momentos en los que la frase en castellano carece de sentido, pero al leer el término en alemán, algunos los ponen, entiendes mejor lo que quería decir el autor.

Valoración final…

El libro es una muy buena manera de estudiar la estructura obsesiva desde el punto de vista del psicoanálisis. A su vez, seas de la rama que seas, tiene muchas explicaciones que posiblemente te ayuden a entender mucho mejor que se juega en la mente de una persona con esta sintomatología.

Es verdad que es un poco farragoso leer una obra de hace dos siglos, pero es una oportunidad de oro para poder ver cómo hacía Freud sus apuntes, entender su forma de trabajar y sobretodo, de acercarse de primera mano a su teoría. Leer lo que piensa otra persona sobre un tema siempre tiene un pequeño precio, como el de las metáforas.

Este libro es posible que también te mueva cosas, como es el caso de La relación hurtada o De que hablamos cuando hablamos de violaciónCon esto me refiero a que leer, casi nunca, siempre nos lleva por nuestro mundo, lo que siempre mueve algo.

Le hemos presentado como el hombre de las ratas un clásico en las películas cuando hablan de la obsesión. Sin embargo, en este caso las ratas, os dejo una pista, tiene más que ver con el ejército.

¡Si quieres comprar el libro, te llevas 2 en uno, el caso del pequeño Hans!

Jacob Levy Moreno, el padre del psicodrama

Hemos hablado de este autor hace tiempo, cuando reseñamos el libro Psicodrama y también cuando presentamos la terapia de grupo. Tiene un currículum parecido al de Viktor Frankl, ya que  también era psiquiatra, además de educador.

Sus aportaciones a la psicología han sido muy variadas desde la psicometría, teorías de personalidad y también su teoría el psicodrama. A su vez, también tuvo una gran influencia en Fritz Perls, sobretodo se observa en su forma de trabajar los sueños, también explicado en este libro de Yalom.

Otro de los aspectos más relevantes de este autor, son las críticas a Sigmund Freud. En el prólogo de su icónico libro el propio editor dice que bebe más del psicoanálisis  de lo que quiere admitir.

Sus obras son las siguientes:

Karen Horney

Esta autora ha salido en varios posts anteriores, como una de las más famosas analistas de Fritz Perls o por tener una influencia clarísima en Albert Ellis.

Karen Horney fue una psicoanalista bastante atípica, puesto que consiguió ver las brechas de la teoría freudiana, en relación a la envidia del pene. Esta autora fue clave para poder dar una vuelta de 180º a la visión psicológica de la mujer. A su vez, rechazó la idea de que biológicamente hubiera grandes diferencias, tesis avalada por la neuropsicología, sino que tendría que ver más con el ambiente y educación.

Además de ser importante para el psicoanálisis y para una nueva visión del papel de la mujer, también se le considera una de las madres del humanismo.

Una de sus teorías más importantes es la de la «tiranía de los deberías», que viene a hablar sobre los problemas derivados entre el Yo ideal y el yo real, no confundir con la terapia de esquemas. Esta idea se acercaría más al concepto de «verdadero self» de Donald Winnicott.

Si te interesa saber más sobre la autora, prueba a leer alguno de estos dos libros:

Anna Freud

De Anna Freud hemos hablado en otro momento y hemos reseñado un libro suyo también. Esta psicoanalista es la hija de Sigmund Freud, recordad que también conocemos a otro familiar suyo.

Esta autora clásica se especializó en psicología infantil y desarrolló el psiconálisis del Yo, que se desarrolló ampliamente por EEUU. Colaboró con ahínco con René Spitz y ayudó a poner las bases de la teoría del apego, que luego instauraría John Bowlby y Mary Ainsworth.

Esta autora tuvo bastantes conflictos con otra psicoanalista muy importante, Melanie Klein, quién influyó enormemente en Otto Kernberg. A su vez, también fue una gran revolucionaria al tener una relación homosexual en su época, durante el siglo XX.

Si estás interesado en aprender más sobre la autora os invito a leer los siguientes libros:

Skinner, el padre del condicionamiento operante

Skinner es uno de los psicólogos más famosos dentro de la historia de la psicología al igual  que pudieron ser William James o Sigmund Freud. A su vez, también fundó el condicionamiento operante, una rama de la cognitivo conductual.

Este psicólogo fue famoso por demostrar que se podía cambiar la conducta de animales y de humanos en función de las recompensas que recibía. ¡Consiguió que dos palomas jugaran al ping pong! Sus descubrimientos surgieron como contraposición al psicoanálisis, que en aquella época, siglo XX, imperaba en EEUU.

El último chascarrillo histórico, fue que en una conferencia con Erich Fromm, consiguió que éste moviera tan fuerte la mano que se le saltó el reloj de la muñeca, para demostrarle que se le podía condicionar a cualquiera. Sin embargo, años más tarde se ha demostrado que esto no es del todo cierto y hay límites.

Las obrás clásicas de Skinner son las siguientes:

Terapia de esquemas

La terapia de esquemas es una psicoterapia integrativa, engloba partes de la teoría psicoanalítica clásica de Freud, y de las modernas, en concreto de la teoría del apego; también de la Gestalt. Es una terapia de sesiones más o menos concretas, como puede ser la cognitivo conductual.

Esta psicoterapia es la que se presenta en el libro que nos regaló Bibiana Ripol, Alteraciones de la personalidad en personas con trastorno límite de la personalidad, al igual que la psicoterapia centrada en la transferencia.

En caso de que queráis seguir aprendiendo sobre esta psicoterapia os dejo algunos libros para aprenderlo:

Terapia dialéctica conductual

Esta terapia está dirigida al tratamiento para personas con TLP al igual que la psicoterapia centrada en la transferencia desarrollada por Otto Kernberg. Esta corriente pertenece a la tercera ola de psicología cognitivo conductual, como la terapia de aceptación y compromiso. También incluyen ideas del budismo y por ende del midnfulness. Esta corriente también está dirigida también a trabajar la prevención de las conductas suicidas.

Una diferencia respecto a la psicoterapia cognitivo conductual clásica, Albert Ellis o Aaron Beck, es en esta corriente se busca que la persona sea capaz de aceptarse a sí misma, algo parecido a lo que se busca en la psicología positiva de la mano de Martin Seligman y su estudio de las fortalezas personales, o como dirían los psicoanalistas lacanianos, relacionarnos con nuestro síntomas de manera distinta.

Os dejo una serie de libros para aprender más sobre esta corriente:

Ingenuos, el libro antipseudociencias

ingenuos

Ingenuos es un regalazo de la editorial siglo XXI, que lo puedes adquirir aquí. Es necesario leerlo con atención, ya que confiar en que la energía del universo nos vaya a curar puede resultar muy peligroso. Estas son las personas que pertenecen al grupo de los ingenuos, aquellas que consideran que la fe está más allá de todo resultado. 

Este es un libro bastante especial, puesto que es de los pocos libros que habla de las pseudociencias desde un punto de vista psicológico, con mucho rigor científico. Explican las posibles causas de los pocos casos favorables y argumentando de forma clara y concisa, porque sus bases no se sostienen.

Aspectos positivos…

El libro es accesible para todos los públicos. Tiene lenguaje técnico, como puede ser el efecto placebo. Todos los términos se describen con mucho detalle, es más hay un capítulo dedicado a explicar al efecto placebo. Este suele ser el ingrediente estrella para que las personas podamos caer en estas terapias, ninguno nos libramos del grupo de los ingenuos. 

El libro presenta diversas corrientes pseudocientíficas de una manera bastante objetiva, ya que recoge la bibliografía básica de la corriente explicada. Describe sus bases, líneas de pensamiento, etc.; y también cómo se originó. Esto es importante, porque leyendo las bases y la crítica, quién lo lee también puede tener una opinión propia. El objetivo del libro no es adoctrinar a nadie, simplemente invitar a pensar.

Al final de cada capítulo exponen una crítica bastante completa y sobretodo ofrece alternativas que sí que están basadas en la ciencia. Algunas veces las personas no saben qué alternativas existen, pero con este libro se acabó el problema.

A su vez, dan herramientas sobre la metodología científica, un recurso que nos va a permitir entender a qué aspectos tenemos que atender cuando vayamos a poner nuestra salud mental o física a merced de otra persona.

Aspectos negativos…

El libro expone muchas veces que solamente la psicología cognitivo conductual es la única corriente psicoterapéutica válida. Sin embargo, la terapia sistémica ha demostrado en varias ocasiones su validez e incluso el humanismo, de la mano de Carl Rogers, que se ve en dos de sus libros. Su argumento es que solamente la psicología basada en la evidencia es la válida, pero Irvin Yalom expone bastantes críticas hacia esta corriente en su libro.

Con lo anterior quiero decir, que exponer solamente la corriente de los autores como la válida no es demasiado ético, y por mucho que critiquen al psicoanálisis esta corriente sí ha demostrado su eficacia, como en la teoría del apego y en la psicoterapia centrada en la transferencia.

Muchos de los argumentos expuestos para explicar los posibles casos, que habría que ver si de verdad fueron exitosos, son siempre los mismos, por lo que se hace bastante pesado el leer una y otra vez sobre el efecto placebo. Hubiera sido mejor explicar en el primer capítulo el efecto placebo y luego redirigir la atención al último capítulo, dónde lo explican con todo detalle. 

El libro tiene como objetivo desarrollar el pensamiento crítico de la sociedad y conseguir que cuando escojamos un tratamiento lo hagamos con conocimiento de causa. El libro es un buen recurso que te permite discernir entre la maleza y el trigo. Sin embargo, ironizan tanto la situación que lleva a ciertas personas a recurrir a las pseudoterapias, que es probable que dichas personas se sientan ofendidas. Una cosa es que sean ingenuos y otra es ser imbécil.

El último punto negativo son los comentarios sobre política y los políticos, que no tienen ninguna cabida, ni sentido para argumentar el por qué no es beneficioso acceder a este tipo de terapias. 

Valoración final…

Si tienes dudas sobre la homeopatía o estás pensando en recuperarte de alguna enfermedad grave a través de la acupuntura...; te recomiendo que leas esta obra, puesto que vas a poder disipar todas tus dudas. En ti radica la decisión de acudir a dónde un chamán o un sanador, que ni siquiera ha pasado por la facultad de medicina. Es verdad, que los autores siempre se apoyan en el efecto placebo. Repetir una y otra vez un mismo argumento no lo hace más verdadero. 

Es verdad que el libro apunta muchas directrices a las que hay que atender para saber si es fiable la persona que nos va a acompañar en nuestro momento más débil. Sin embargo, los autores solo opinan que su rama es la única válida y como en todo, no solamente hay una opción.

Un último consejo que dejó el padre del psicoanálisis, «Huid del furor curandis», es decir, huid de aquellas terapias que dicen curar en dos días todos los males habidos y por haber.

Si quieres adquirirlo, os lo recomiendo para desarrollar el pensamiento crítico, puedes adquirirlo aquí.