Síndrome del impostor ¡llévame preso!

Hoy hablamos sobre la sensación de que los logros conseguidos por una misma no son reales y pertenecen a otra persona. ¿Te suena? Quizás lo conozcas como el Síndrome del impostor. Antes de que sigamos ahondando un poco en este tema, lo primero que hay que decir es que este síndrome no tiene el reconocimiento como tal. Es decir, no está recogido como una enfermedad mental a nivel internacional y tampoco está recogido en ningún manual de salud mental.

Con esto no quiero decir que tu sensación sea inventada, sino que puedes coger un poquito de aire y quitarte la idea de que estás enferma de gravedad. A pesar de tener esa sensación de que no te pertenecen tus logros, puedes seguir progresando en tu carrera.

El origen de este síndrome

En 1978 dos psicólogas Clance y Imes hicieron un grupo terapéutico con mujeres exitosas y se encontraron con que a pesar de tener grandes logros en sus respectivos ámbitos, sentían que esos logros que les atribuían no eran verdaderos, que eran de otras personas. De esta sensación, las terapeutas acuñaron el término de Síndrome del impostor. Sin embargo, no fue hasta 2011 cuando llegó con mucha fuerza con el bestseller de la Doctora Valerie Young, un libro que explica y explora por qué las mujeres son la parte de la población que más presenta los síntomas de este síndrome.

Esto no quiere decir que si eres hombre y lo sientes, estés equivocado al identificarte con este síndrome o que estés pudiendo quitarle veracidad a estas investigaciones. Es importante recordar, que la tendencia de aparición del síndrome del impostor es mayor en la población femenina, lo cual no descarta que haya hombres que puedan presentarlo.

Si te interesa leer el artículo original, no te preocupes porque lo he referenciado al final del post. ¡Las normas APA son importantes! Aunque sea un rollo aprendérselas.

¿Qué es un síndrome?

Es muy habitual escuchar nombres de enfermedades, pero no siempre sabemos lo que significa. En este caso el término de síndrome es un conjunto de síntomas que pueden dar origen a una enfermedad o no.

Después del confinamiento se escuchaba mucho el término de Síndrome de la cabaña, que hacía referencia al deseo de no salir de casa por todo el miedo que pasamos durante varios meses, la cuantía dependió de cada país. Fue una explicación que se dio para poder acompañar a las personas, pero no se definió a nivel ni teórico ni práctico.

Otro síndrome muy famoso es el Síndrome de Ulises descrito y muy bien argumentado por parte de Joseba Achotegui. Este conjunto de síntomas depresivos, ansiosos e insomnio, suele estar presente en las personas migrantes. Esto demuestra lo que a nivel cultural ya se sabía, migrar no es sencillo y nunca es gratuito.

¿Todas las personas son propensas a sentirse impostoras?

El síndrome del impostor, suele estar más presentes en las mujeres, sobre todo en aquellas que han tenido éxito en sus ámbitos. Da igual que sea en el mundo empresarial, científico o social. Lo curioso es que las mujeres que padecen este síndrome no suelen ser herederas de empresas o contar con un punto de partida muy alto, como por ejemplo pertenecer a una familia acaudalada. 

Entonces… ¿por qué estas mujeres se sienten impostoras si normalmente es objetivo que su éxito se debe en gran parte a su esfuerzo continuado? Hay teorías diversas, pero es verdad que todas coinciden en que a nivel social los éxitos femeninos se suelen destacar menos y cuentan con menos reconocimiento. 

A su vez, se ha visto que una constante suele ser una baja autoestima. Estas personas se sienten impostoras ante sus congéneres en el momento en el que se les alaba por ciertos logros que superan la imagen que ellas sienten que tiene el resto de ellas mismas. Dicho de otra manera, me puedo sentir un impostor en el momento en el que me ponen más galones de los que creo que soy capaz de tener. 

Una forma de prevenir este síndrome es poder cuidar tu autoestima, desde ejercicio físico hasta tu propia salud mental. No hace falta tener un cuerpo apolíneo, sino que lo importante es poder hacer algo de ejercicio de manera que puedas generar neurotransmisores que te ayuden a regular tu estado de ánimo y mejorarlo.

Si a esto le añades el cuidado de tu salud mental, posiblemente tengas el suficiente conocimiento sobre tu persona como para poder darte cuenta de que cuándo asoma la cara del impostor o impostora y también como poder indicarle la salida. Es verdad que algunas veces el síntoma es parte de la estructura y no puede desaparecer, pero se puede limar.

¿Puedo hacer algo?

Si crees que tienes este síndrome, te invitaría a que busques a una amistad cercana y en la que confíes y le comentes como te sientes. No intentes contarle un relato racional, sino simplemente comenta como te sientes. Esto hará que el dolor de los síntomas disminuya bastante y te sea más factible poder seguir con tu día a día.

Si ves que la situación te está superando, te recomiendo que acudas a terapia. Como he dicho antes, este conjunto de síntomas quizás no vaya a desaparecer, pero cuanto más conciencia cultives en tu propia persona, la impostora podrá estar menos tiempo de protagonista y tampoco tanto tiempo jugando entre bambalinas.

Si te da miedo iniciar un proceso terapéutico porque quizás crees que vas a sufrir más  o que el resto de las personas no van a cambiar, te recomiendo que me escribas y podré responderte a todas tus preguntas. Si eres de las personas valientes, también puedes pedirme cita. Trabajo de manera presencial y de manera online.

Algo de bibliografía

Aquí te dejo la referencia del artículo que hemos mencionado antes, ¡que la literatura científica también es importante! 

      • Clance, P. R., y Imes, S. A. (1978). The imposter phenomenon in high achieving women: Dynamics and therapeutic intervention. Psychotherapy: Theory, Research y Practice, 15(3), 241–247. https://doi.org/10.1037/h0086006

Si prefieres ir a la primera obra en dónde se habla de este síndrome, tienes que leer entonces The Secret Thoughts of Successful Women: Why Capable People Suffer from the Impostor Syndrome and How to Thrive in Spite of It de la Doctora Valerie Young.

En caso de que el inglés no sea lo tuyo, no te preocupes, El síndrome de la impostora: ¿Por qué las mujeres siguen sin creer en ellas mismas? es el recurso que estabas buscando. Está escrito por Elisabeth Cadoche y Anne de Montarlot.

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