La autoestima y la importancia de la mirada

La autoestima es uno de los términos de la psicología que más se suele oír en cualquier conversación de la calle y también, me aventuro, una de las cosas que más preocupa a la población en general.

Es verdad que en la adolescencia suele venir las grandes preocupaciones sobre quiénes somos, quiénes somos para las demás personas y cuando la frase estrella es «tengo una baja autoestima». En parte es lógico por todos los cambios hormonales que se suceden en esta época y también, porque a nivel psicológico todas las normas se tambalean y es hora de rehacerlas. Es verdad, que dependiendo de la base que se haya generado en la infancia, la autoestima se verá más tocada o no.  

Pasemos a ver en detalle algunos aspectos sobre este concepto tan interesante y escurridizo.

Origen de la autoestima

Lo primero que tenemos que hacer es echar un vistazo rápido y evidente a la etimología del término, auto y estima. Auto hace referencia a uno mismo y estima que significa aprecio o cariño.

Es necesario de diferenciarla del autoconcepto que es parecido, pero no igual. Éste habla sobre qué pensamos sobre nosotros mismos, no si nos queremos o no. Esta diferencia, bastante evidente, no siempre se aclara y hay discursos que lo confunden para poder barbaridades, pero de eso hablaremos más adelante.

La autoestima comienza desde el sexto mes de gestación del bebé. Quizás te haya descolocado, pero es así. Boris Cyrulnik, uno de los padres de la resiliencia, en múltiples estudios sobre etiología humana ha descubierto que cualquier bebé en la tripa de su madre a partir de los 6 meses distingue el sonido de ésta frente al del ruido exterior. Es decir, si la madre le habla sintiendo ella amor, el tono de voz será más suave, ella estará más relajada y además, va a generar un montón de serotonina y oxitocina. El primer neurotransmisor seguramente será el más conocido, pero el segundo es el responsable de que haya relaciones humanas.

Dicho de otra manera, cuanto más le hables a tu bebé, te acaricies la tripa y si te gusta que tus seres queridos te la acaricien, permíteles también que lo hagan. El contacto físico es otra fuente de oxitocina, pero tiene que estar acompañado de un estado de relajación. Por lo tanto, que te toquen, si te parece bien; permitirá que tu bebé tenga cantidades industriales de bienestar y por tanto un gran potencial para que pueda tener un vínculo seguro con el mundo.

Ahora pasaremos a analizar y ampliar un poquito qué hacer cuando esa pequeña criaturita vaya creciendo. Un proceso interesante y complicado, ¿no?

La importancia de la mirada

Si has leído algunos posts de este blog seguramente te habrás encontrado muchísimas veces con aspectos relacionados con el psicoanálisis y con muchos posts dedicados a hablar sobre la psicología infantil. Sin embargo, quizás se te haya pasado el famosísimo autor Donald Winnicott.

Este autor, desarrolló el concepto de la mirada amorosa. Hay distintas miradas y eso lo sabemos todo el mundo.  No es lo mismo mirar de como si lo que vieras fuera un ser vacío o una especie de mueble

o que mires a tu criatura con todo el amor que puedas.

En las dos imágenes seguramente verás claras diferencias, chiste a parte, es importante que le mires con todo el cariño que sientas. Esto será un alimento mucho más importante que la leche materna.

¿Quieres que me quiera? Háblame

Antes hablábamos de la importancia de la mirada, ahora hablaremos de la voz. Cuanto más podamos impregnar de amor nuestro tono de voz, nuestro bebé podrá sentirse mucho más arropado y además le dará una gran gusto escucharte con un tono de voz amoroso.

Este ejercicio es importante para ambas partes de la pareja, ya que, exceptuando a las madres solteras, la otra parte de la pareja tiene que darse a conocer al bebé y también conocerle a él o a ella. Ten en cuenta que una de las partes ha estado, de media, 9 meses sintiendo a la criatura dentro de sí, sus movimientos, etc.; en cambio, para la otra persona es un cambio radical y repentino, aparece una nueva persona en su vida y ambas se tienen que conocer. El tono de voz será el vehículo que impulse el amor y permita que os améis.

Seguramente estarás pensando ¿y qué pasa con las personas sordas? La respuesta es un tanto compleja, pero lo que tienes que tener en cuenta es que las personas sordas pueden emitir sonidos. Lo que no pueden es articular palabras, aunque en algunos casos alguna sí que puedan. Es decir, las personas con esta realidad son capaces de emitir sonidos cargados de amor que le hagan sentirse amado al bebé, curioso, ¿verdad?

En definitiva, cuanto más mirado y hablado se sienta esa personita, más aumentará su autoestima. Se siente importante, amado y reconocido, los ingredientes para que cualquier persona pueda sembrar flores de felicidad.

Autoestima en la adultez

Quizás al leer este título te venga a la cabeza la siguiente pregunta ¿Qué tendrá que ver el origen de la autoestima en la infancia con la adultez? La respuesta es que en nuestra infancia se encierran gran parte de las respuesta de quiénes somos. Tanto el psicoanálisis como la gestalt explican cómo las vivencias infantiles nos marcan en la vida adulta.

En este caso, el resultado de lo anteriormente hablado se va a presentar, es decir, dependiendo de cómo se haya desarrollado nuestra autoestima en la infancia seremos de una manera u otra en la vida adulta. En resumen, si en nuestra tierna infancia nos miraron, hablaron y tocaron, lo más probable es que tengamos un amor propio mucho más potente y mejor formado, menos inestable y dependiente de factores externos. 

Lo que sí es verdad es que esto no es algo definitivo. Podemos tener grandes cimientos a nivel emocional desde que nacimos, pero si en la adolescencia tenemos grandes problemas y vericuetos vitales, posiblemente esos cimientos se vean mermados. Lo mismo pasa al lado contrario, hemos podido tener poca base en la infancia, pero en la adolescencia y vida adulta puede haber personas que permitan cuidar de que las pocas flores que haya crezcan sanas y permitan polinizar todo ese jardín.

Con esto lo que quiero dejar claro es que la infancia no es algo definitivo, pero es verdad que dejan huella, que en algunas corrientes terapéuticas intentamos seguirlas, y cuando somos capaces de ir entendiéndolas y dándoles un sentido, los síntomas dejan de aflorar.

Mitos varios

Pseudociencias y pseudo discursos

En esta época están aflorando las pseudociencias como champiñones. Es verdad que la facilidad que da la conectividad online ha permitido que haya muchos charlatanes desperdigados por el mundo.

Muchas de estas corrientes hacen alegaciones como Tienes un trauma heredado de algún antepasado tuyo o Si enfermas es porque tienes emociones estancadas, quizás hayas escuchado variaciones de estas mismos argumentos. Como la autoestima  es un asunto muy importante para cualquier persona, estos discursos se aprovechan de ello para contar paparruchadas.

Es verdad que la psicología sistémica ha demostrado que en algunas familias hay patrones o problemáticas que se repiten. Esto no significa que puedas heredar el alcoholismo de tu bisabuela o la esquizofrenia de tu tía abuela segunda. Hay ciertos patrones conductuales y psíquicos que se pueden mantener en una familia, pero en cada caso la presentación de dichos síntomas siempre es distinta, cada quién es único. 

Quizás no te convenza del todo este argumento, pero piensa en el siguiente ejemplo. Tú comienzas con una dieta alta en azúcares, la probabilidad de desarrollar diabetes, entre otras cosas, aumenta una barbaridad. Si tu descendencia hace lo mismo, lo más probable es que sufra la misma problemática. No es una energía cósmica que conspira contra tu familia, sino simplemente la repetición de un patrón concreto y evitable.

Antes he dejado claro, que la infancia deja huellas y aunque algunas sean imborrables, otras son gestionables. No hay que hacer rituales extraños y peligrosos para poder sanar las heridas de una madre o un padre deficiente, sino simplemente poder ponerle palabras.

Si en algún momento te sientes tentado o tentada para acudir a algún discurso de dudosa eficiencia, te recomiendo que acudas a un profesional para poder explorar qué te sucede con tu autoestima o con cualquier otro aspecto de tu persona, antes de confiar en algo que puede ser peligroso o mortal en el algunos casos.

¿Es siempre necesario ir a terapia?

Si crees que tienes una baja autoestima lo primero que te recomiendo es que intentes apoyarte en tu red social. No hace falta que tengas contarles todo el rato como te sientes, pero sí que intentes aumentar tus interacciones sociales e incluso las táctiles. A su vez, intenta buscar un hobbie, no tiene por qué ser ni complejo ni extremadamente costoso.

Puede ser quizás cuidar de tus flores por ejemplo o apuntar los pájaros que ves en el parque. Lo importante es que tengas algo que te aumente un poco la chispa por el placer de la vida, ya que esto te hará poder intentar disfrutar más de las cosas y ver que tienes más opciones que las que te pensabas.

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