Duelos seguros del 2021 – 2022, ¿se te ocurre alguno más?

Sin lugar a dudas, estos últimos tres años están siendo muy distintos a los que estábamos habituados y llenos de duelos. Actualmente todas y todos hemos oído varias veces que actualmente hemos pasado de la «nueva normalidad» a la normalidad prepandemia. Es decir, nos han avisado de dos cambios de estilos de vida en muy poco tiempo, ¿crees que ha sido inocuo?

Duelos que arrastramos desde el 2021

Es verdad que hace varios meses que hemos dejado el año anterior, posiblemente el más odiado de esta década, pero dudo mucho que hayamos podido cerrar todas las heridas que nos abrió.

La nueva normalidad

Después de muchos cambios, tuvimos que acostumbrarnos a utilizar mascarilla, por lo menos en Europa era desconocida, un elemento que nos impide ver los rostros de las personas que nos rodean y por ende nos dificulta en gran medida poder vincularnos con otras personas.

El hecho de ver un bar lleno de gente, una calle con mucha algarabía, antes podía ser motivo de alegría para aquellas personas que querían fiesta o para otras podían ser un motivo de desánimo, por querer un espacio más calmado, pero en ningún caso sentían miedo, en general, por poder enfermar.

Es decir, por una parte hemos tenido que renunciar a ver los rostros de nuestros congéneres, sus expresiones faciales, entre otras cosas. A su vez, tuvimos que tener miedo de estar con otras personas, en un momento en el que necesitábamos más que nunca estar con cualquier persona.

Duelos que han empezado, pero de difícil cierre

Posiblemente conozcas a alguna persona que ha tenido un fallecimiento de un familiar, amistad o cualquier otro ser querido. Depende de en qué momento haya sucedido este desgraciado incidente quizás la persona no haya tenido la oportunidad de de despedirse.

Da igual que haya sido al comienzo de la pandemia o durante la misma, la cuestión es que no se haya podido hacer el ritual de despedida, sea de carácter religioso o civilEstos están desapareciendo poco a poco, pero es necesario que puedas hacer algo para poder dar el primer paso para comenzar el proceso de despedida.

Aunque aparezcan en muchas series, actos como escribir una carta de despedida y luego quemarla o poder hacer un pequeño encuentro familiar en el que se presenten fotos de la persona y se hable sobre ella finalizando en cuando falleció. Todo esto, si se hace con cuidado, permite comenzar el duelo o seguir con él.

Duelos que tenemos o tendremos en 2022

Este año ha comenzado con muchos altibajos, con una amenaza de la tercera guerra mundial, con datos un tanto incoherentes sobre el virus que nos ha estado atormentando todo este tiempo.

La guerra de Ucrania

Vivas en dónde vivas, la guerra más cruenta de Europa de estos últimos años seguramente no te ha dejado indiferente. Ver las duras imágenes que está dejando esa barbarie nos tocan a todas las personas.

Si tu país está recibiendo a personas refugiadas de ucrania, es muy posible que en algún momento tendrás que dar espacio al duelo de dichas personas. Han dejado sus países de manera repentina y con pocas garantías de seguridad dependiendo de dónde venga uno o una. 

El duelo por semejante cambio de vida obligada, es muy posible que sea acompañado por el Síndrome de Ulises. Es decir, como sociedad tendremos que darles un espacio en dónde puedan llorar su dolor, gritar toda su rabia y poder darle espacio a lo que tenga que venir.

La normalidad prepandemia

El último gran duelo que tenemos por delante es conseguir intentar volver a la vida que teníamos antes. Sin embargo, hay dos velocidades sociales. Personas que no quieren o pueden volver a confiar en estar sin mascarilla en ningún espacio cerrado o incluso por la calle y otras que solamente se la ponen en los transportes públicos y a regañadientes.

Ninguna de las dos me parece mejor o peor, cada quién necesita sus tiempos para hacer frente a las distintas situaciones a las que nos enfrentamos diariamente. Ante estas dos realidades nos toca como sociedad ser muy pacientes y por otra parte dar cabida a esos sentimientos que puedan aflorarnos.

¿Crees que se me ha olvidado algún duelo que pueda estar por ahí deambulando y no me haya dado cuenta? ¡Te leo!

 

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