El origen del apego ¿antes o después de nacer?

Si hablamos sobre el origen del apego, tenemos que pasar por la teoría desarrollada por John Bowlby, ampliada por Mary Ainsworth y actualizada por Peter Fonagy.  En este caso, Boris Cyrulnik es un muy famoso psicólogo que desarrolló la teoría de la resiliencia y ha diseñado multitud de estudios para demostrar su importancia y cómo desarrollarla. En este caso nos habla sobre el origen del apego en los humanos. 

Ya sabemos que tiene una gran relevancia nuestro estilo de apego en la vida adulta, pero nunca nos hemos preguntado cómo es el origen de este aspecto tan curioso del ser humano. Te hago un pequeño adelanto, el origen del vínculo de apego nace desde el propio embarazo, ¿te lo esperabas?

Aspectos positivos…

El libro está más que bien fundamentado. Cuenta con muchísima referencias científicas y de múltiples ramas de la ciencia, desde la etología hasta la neurociencia, pasando por el psicoanálisis. Esto es interesante, ya que todos los animales, de una manera u otra, también tienen una relación de apego con sus congéneres, cada cual con su origen claro está. 

El formato de presentación es muy sencillo de seguir y lo más interesante es que si no conoces nada de psicoanálisis eres capaz de entender el libro a la perfección y extraer información relevante, pero si además conoces algo de esta rama, verás que muchos descubrimientos actuales ya fueron descritos por grandes teóricos, como Melanie Klein o Lacan.

Por último, el autor demuestra que el apego tiene su origen desde que hay un bebé en el interior de la madre e influye hasta nuestra vejez, por lo que es un libro muy recomendado para futuros padres, como este también.

Al final ofrece una bonita y sencilla reflexión sobre las limitaciones de la etología, que en mi opinión, son similares o parecidos a algunos problemas de la investigación psicológica.

Aspectos negativos…

El libro da muchísimo énfasis en la etología. Puedes pasarte dos o tres hojas leyendo sobre los ritos de apareamiento de los monos arañas, de cómo un loro domesticado intenta cortejar a la mano con la que se le alimenta o experimentos con patos. Si te encanta el mundo animal te lo pasarás bien, si lo que te interesa es el origen de un aspecto importantísimo del ser humano, quizás te aburras. 

En sí misma, la información es muy interesante, la pena es que no siempre la etología animal es la misma que la humana, por lo que mucha de la información descrita en el libro, pero no se aclara si es extrapolable al ser humano o no.

Otro aspecto en el que flaquea el libro, es en cómo se explica, ya que algunas veces da «saltos» en la redacción, que uno no sabe muy bien a dónde te lleva o si tiene relación con lo anterior. No son muy usuales, pero de vez en cuando te puedes perder.

El último punto negativo, que está relacionado con el anterior párrafo, es que la información que te presenta al principio del libro, después la matiza mucho e incluso la pone en duda, por lo que genera algo de confusión, ya que hacía dos capítulos te lo presentaba como datos muy veraces. Me ha recordado en varios aspectos a Luis Chiozza, con su libro Cerebro, hígado y corazón.

Valoración final…

Si te interesa la crianza, el desarrollo humano, vas a ser padre o madre; y/o la teoría del apego, yo creo que este libro es uno de esos que no deben faltar. Es verdad que no presenta el apego como solemos estar acostumbrados, pero ofrece una información que permite complementar a la teoría del apego desarrollada por Bowlby y Mary Ainsworth.

Por otra parte, es un libro que se lee de manera muy sencilla, aunque no sé si es por la traducción o por el mismo autor, que algunos términos no significan lo mismo para él que para mí, además de usar algunas palabras que no son habituales en el castellano de España.

Al final del libro deja una pregunta abierta, que es la misma que os dejo yo aquí para que me respondáis en comentarios o en redes sociales: «¿La manera de nombrar las cosas podría entonces inducir observaciones diferentes?» (Cyrulnik, 2008)

Como siempre, si te interesa comprarlo, puedes hacerlo desde aquí.

24 respuestas a «El origen del apego ¿antes o después de nacer?»

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